Un balance en profundidad para comprender mejor sus puntos fuertes, sus puntos de atención y los vínculos entre las diferentes dimensiones de su perfil.
Este balance explora 12 dimensiones
Lo que domina en su balance · Ira explosiva · Impulsividad conductual · Intolerancia a la frustración · Irritabilidad y reactividad · Toma de riesgos y búsqueda de sensaciones · Gastos impulsivos · Impulsividad alimentaria · Postergación de la gratificación · Agresividad y pasos a la acción · Impacto funcional y arrepentimientos · Disposición al cambio
Su informe no se limita a puntuaciones aisladas. También pone de relieve los contrastes y los vínculos entre sus resultados para ofrecer una lectura más personal de su perfil.
Hola Lucía,
Su perfil general revela una estructura de control de impulsos que funciona con cierta solidez en varias áreas, pero que presenta puntos de fragilidad moderada en dominios específicos. A sus 36 años, su vida probablemente está marcada por múltiples demandas —profesionales, familiares, sociales— que pueden estar alimentando una irritabilidad latente y activando comportamientos impulsivos como una vía de escape rápida. Sus resultados muestran que usted cuenta con recursos significativos: una regulación eficaz de la ira, una tolerancia elevada a la frustración, una relación serena con la alimentación y una prudencia que la protege de riesgos mayores. Estas fortalezas son un verdadero capital psicológico. Las dificultades se concentran en la impulsividad conductual, los gastos por impulso, la postergación de la gratificación y, en menor medida, la irritabilidad y el impacto funcional. Estos elementos no configuran un trastorno clínico, pero sí señalan que existe un margen de mejora que podría incrementar su bienestar si usted decide abordarlo en el futuro. Resulta valioso que la agresividad esté ausente, lo que indica que su impulsividad no deriva hacia conductas lesivas para los demás. La baja motivación al cambio invita a respetar su ritmo: quizás este informe sea una semilla que germinará cuando usted lo considere oportuno. Si en algún momento siente que estos patrones le generan malestar, acompañarse de un profesional de la psicología especializado en terapia cognitivo-conductual podría ser una opción a valorar, aunque no es imperativa en este momento.
Es posible que su baja disposición al cambio (precontemplación) se explique porque las dificultades leves para postergar gratificaciones y una cierta reactividad quedan amortiguadas por su buena tolerancia a la frustración y su control de la ira, lo que hace que no las perciba como un problema prioritario. Esta pista sugiere que, en momentos de tensión, puede activarse un esquema de insuficiente autocontrol que contribuya a gastos o decisiones impulsivas puntuales, aunque con un impacto funcional leve. Reconocer cómo estas pequeñas tendencias conviven con sus fortalezas podría abrirle la puerta a afianzar aún más su autorregulación, si en algún momento decide explorarlo.
Resultado global
Control por reforzarSus respuestas sugieren un nivel de control global medio (37%), que indica que ciertas dimensiones de la impulsividad o del comportamiento pesan más que otras en su funcionamiento. Este perfil mixto — reconocido en los referenciales clínicos como el DSM-5 y la CIE-11 — es frecuente y accesible al cambio: recursos reales coexisten con zonas de vulnerabilidad identificables. La investigación en psicología clínica muestra que dirigirse como prioridad a las dimensiones más elevadas, en lugar de trabajar globalmente, optimiza los resultados. Enfoques estructurados como las TCC ofrecen herramientas concretas para reforzar la pausa inhibitoria y mejorar la regulación emocional y comportamental.
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Control por reforzar
6 dimensiones por reforzar, 5 fortalezas
11 dimensiones · Informe personalizado
Abra las diferentes secciones para descubrir cómo un mismo perfil puede analizarse desde varios ángulos. Su informe personal retomará esta lógica de análisis a partir de sus propias respuestas.
Sus respuestas sugieren un nivel de ira explosiva bajo (25%), lo que indica una capacidad generalmente bien preservada de regular las subidas emocionales intensas. En psicología clínica, esta regulación se apoya en mecanismos llamados de control inhibitorio: parece disponer de recursos suficientes para modular la activación fisiológica ligada a la ira antes de que sobrepase un umbral crítico. Sus estrategias de adaptación parecen funcionales y estables, sin desbordamiento comportamental notable. Este perfil, evaluado según criterios de referencia como el DSM-5, no señala ninguna dificultad clínicamente significativa en este ámbito.
Al observar su puntuación baja en ira explosiva, emerge un punto de equilibrio que contrasta favorablemente con otros indicadores. En situaciones donde otras personas podrían reaccionar con enfado intenso, usted parece disponer de un filtro interno que amortigua la respuesta antes de que se exprese de forma desproporcionada.
Dado que su irritabilidad es moderada, este dato sugiere que la activación emocional no escala hasta el extremo de la explosión colérica; es como si existiera un dique de contención eficaz entre el malestar y la acción. Esta capacidad de regulación probablemente la ayuda a preservar relaciones importantes en su vida cotidiana y refuerza la ausencia de agresividad que también reflejan sus resultados. Mantener esta fortaleza puede ser un ancla para trabajar otros aspectos del control de impulsos que sí muestran señales de atención.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel moderado de impulsividad comportamental (50%), que evoca pasos al acto relativamente rápidos en ciertas situaciones, sin que ello constituya un patrón invasivo. En psicología clínica, este perfil indica que el plazo entre el impulso y la acción es a veces insuficiente para permitir una evaluación completa de las consecuencias. Factores situacionales — cansancio, estrés, afecto positivo intenso — parecen amplificar esta tendencia. Según los criterios de referencia como la CIE-11, este nivel no responde a los umbrales de un trastorno caracterizado, pero merece una atención para prevenir una intensificación.
Su nivel moderado de impulsividad conductual sugiere que en determinados momentos las decisiones o acciones se precipitan sin una pausa suficiente para evaluar sus consecuencias. A menudo, este patrón se activa con mayor intensidad cuando confluyen el cansancio, una emoción intensa o la búsqueda rápida de alivio.
Resulta llamativo que usted mantenga una baja toma de riesgos en general; quizás la impulsividad se concentra en actos cotidianos aparentemente sin peligro —interrumpir, cambiar de plan repentinamente— más que en conductas temerarias. Esta tendencia podría estar siendo alimentada por una cierta dificultad para postergar la gratificación, de modo que el alivio inmediato gana la partida al objetivo a largo plazo. Con algunos ajustes sencillos, es posible ampliar ese margen de pausa y recuperar una sensación de control más estable.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel bajo de intolerancia a la frustración (25%), que indica una capacidad generalmente sólida de soportar la espera, los obstáculos y los desacuerdos sin una reacción emocional desproporcionada. En psicología clínica, esta tolerancia refleja un funcionamiento eficaz del sistema de regulación emocional y unas expectativas realistas respecto al entorno. Parece capaz de acoger la incomodidad temporal sin caer en estrategias de evitación o de reacción impulsiva. Según los criterios de referencia como la CIE-11, no se señala ninguna dificultad clínicamente significativa en este ámbito.
Su baja intolerancia a la frustración indica que usted tolera bien los obstáculos, las esperas o los desacuerdos sin que esto le genere un malestar emocional intenso. Este recurso le proporciona un colchón de resiliencia importante, especialmente porque convive con niveles moderados de irritabilidad e impulsividad. Sin embargo, resulta interesante que, pese a soportar bien la frustración externa, presente una dificultad moderada para diferir una gratificación deseada.
Este contraste sugiere que no es la incomodidad de la espera lo que le cuesta, sino la atracción magnética de la recompensa inmediata. Interiormente, quizás se diga a sí misma 'me lo merezco ahora', una voz que busca el placer sin demora. Mantener esta fortaleza le será de gran ayuda si decide abordar otros aspectos del control de impulsos.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel de irritabilidad moderado (50%), que deja aparecer reacciones emocionales ligeramente amplificadas en ciertas situaciones. Este perfil puede reflejar una acumulación de estrés, una calidad de sueño insuficiente o una carga mental elevada, todos factores que la investigación en psicología clínica asocia con una sensibilidad aumentada a los estímulos negativos. Estas manifestaciones siguen siendo manejables en esta fase, pero merecen atención: sin ajuste, pueden evolucionar hacia un funcionamiento más reactivo y pesar sobre la calidad de los intercambios interpersonales.
Percibir una irritabilidad moderada a sus 36 años probablemente se conecta con la acumulación diaria de responsabilidades laborales, familiares o sociales. Imagínese que su sistema nervioso está como un vaso que se va llenando con pequeñas gotas de estrés; cuando el nivel está alto, cualquier gota adicional puede provocar un derrame.
Sus resultados indican que esa reactividad emocional no es constante pero sí lo suficientemente recurrente como para afectar la calidad de sus intercambios. Lo alentador es que su baja agresividad y su buena tolerancia a la frustración actúan como factores de protección que evitan que esta irritabilidad se convierta en explosiones. Si logra reducir el nivel de base de esa 'carga del vaso', es probable que note una mejoría significativa en su bienestar relacional.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel de toma de riesgo bajo (25%), que refleja una tendencia a evaluar cuidadosamente las consecuencias antes de actuar y a privilegiar la seguridad sobre la impulsividad comportamental. Este perfil corresponde, según los marcos de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, a un control inhibitorio funcional. La prudencia que sus respuestas indican está generalmente asociada a buenas capacidades de planificación y a una gestión adaptada de la incertidumbre. No obstante, puede ser útil verificar que esta prudencia no limite excesivamente las experiencias enriquecedoras o la adaptabilidad ante lo imprevisto.
Su perfil prudente en cuanto a la toma de riesgos le confiere una base de seguridad que contrasta con las dificultades moderadas en otros dominios de impulsividad. Parece que usted evalúa con cuidado las situaciones que implican un peligro real para su integridad o sus proyectos, lo cual es una fortaleza. Sin embargo, existe la posibilidad de que esa prudencia a veces se confunda con una evitación de lo nuevo o de lo incierto por pura incomodidad.
Dado que su motivación al cambio es baja, quizás esta estabilidad le resulte tan familiar que cualquier salida del guion le parezca innecesaria. Vale la pena distinguir entre prudencia reflexiva y rigidez: la primera protege, la segunda puede frenar oportunidades de crecimiento personal que enriquecerían su vida sin riesgos reales.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una tendencia moderada a los gastos impulsivos (50%), que indica compras no planificadas ocasionales que, en esta fase, no comprometen seriamente su equilibrio financiero. Este perfil puede reflejar el uso de la compra como regulador emocional puntual, un mecanismo que la investigación en psicología clínica identifica con frecuencia: la estimulación ligada a la compra procura un alivio temporal de estados internos incómodos. Sin ajuste, esta tendencia puede anclarse y progresar hacia un patrón más problemático difícil de desaprender.
Una tendencia moderada a los gastos impulsivos puede ser entendida como una estrategia de regulación emocional que se activa en momentos de aburrimiento, ansiedad o baja energía. El acto de comprar proporciona una chispa de placer inmediato que alivia momentáneamente otros malestares, un mecanismo que la psicología clínica conoce bien. Aunque su puntuación en prudencia general es alta, este despunte sugiere que el deseo de recompensa rápida puede estar más localizado en la esfera del consumo.
La buena noticia es que no parece estar comprometiendo gravemente su economía, pero al igual que con la impulsividad conductual, se trata de un patrón que tiende a reforzarse si no se toman medidas. Al identificar qué función cumple la compra en su vida emocional, podrá elegir otras formas de satisfacer esa necesidad sin recurrir al gasto.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una relación con la alimentación globalmente serena y regulada (25%). Los indicadores asociados a la impulsividad alimentaria — ingestas compulsivas, picoteo emocional, pérdida de control frente a los alimentos — aparecen poco o nada presentes en su vivencia actual. Según los criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, este perfil da cuenta de una capacidad satisfactoria de disociar las necesidades fisiológicas reales de las solicitaciones emocionales, lo que constituye un factor protector reconocido para el equilibrio psicológico general y la relación con uno mismo.
Contar con una relación serena con la alimentación es un recurso psicológico Profundo que le ahorra un desgaste emocional considerable. Mientras otras personas luchan contra atracones o picoteos emocionales, usted parece escuchar sus señales de hambre y saciedad sin que las emociones interfieran en exceso. Esta competencia es aún más valiosa porque posee, en paralelo, una tendencia moderada a la impulsividad en otros planos; ello demuestra que el control de impulsos no es un rasgo unitario, sino que puede variar según el ámbito.
Ser consciente de esta isla de regulación puede inspirarla a aplicar las mismas estrategias que utiliza con la comida a otras áreas. Probablemente en la alimentación ha instalado hábitos que funcionan como un piloto automático beneficioso; reconocerlos le dará pistas para trasladarlos a otros comportamientos.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una dificultad ligera de diferir la gratificación (50%), que se manifiesta por una tendencia ocasional a privilegiar el placer o el alivio inmediatos en detrimento de objetivos formulados a más largo plazo. Estos comportamientos, sin ser problemáticos, corresponden a un desequilibrio moderado entre el sistema de recompensa inmediata y las funciones ejecutivas de planificación, tal como se identifica en la investigación en psicología clínica. Una atención dirigida puede mejorar significativamente su capacidad de permanecer alineado(a) con sus intenciones.
El hecho de que le resulte moderadamente difícil postergar una recompensa deseada apunta a una lucha entre dos regiones de su cerebro: la que busca el placer inmediato y la que planea para el mañana. Le sorprenderá saber que su buena tolerancia a la frustración indica que no es el malestar de la espera lo que la frena, sino la fuerza de atracción del 'aquí y ahora'.
Quizás en su fuero interno aparecen pensamientos como 'para qué esperar si puedo disfrutar ya'. Esta tendencia se alinea con una impulsividad conductual moderada y con ciertos gastos por impulso, formando un triángulo en el que la recompensa inmediata gana con frecuencia. Con pequeños ajustes ambientales y cognitivos, puede entrenar a su cerebro para que el valor futuro tenga más peso en sus decisiones diarias.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una ausencia o una muy débil presencia de agresividad impulsiva (25%). Los indicadores asociados a los pasos al acto verbales o físicos bajo el efecto de la frustración, de la ira o de la provocación parecen poco o nada presentes en su funcionamiento actual. Según los criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, este perfil da cuenta de una buena capacidad de regulación de los estados emocionales intensos, con un recurso a estrategias de adaptación que permiten atravesar las tensiones sin caer en el actuar impulsivo.
Que sus respuestas indiquen una ausencia de agresividad impulsiva es un dato tranquilizador que armoniza con su control de la ira explosiva y su buena tolerancia a la frustración. Ello sugiere que, incluso cuando se siente irritada o presionada, no recurre a ataques verbales o físicos para resolver la tensión. Esta contención habla de un repertorio de afrontamiento maduro y de un respeto por las relaciones interpersonales que merece ser destacado.
Como mujer de 36 años, probablemente ha desarrollado mecanismos de comunicación asertiva que le permiten expresar el desacuerdo sin herir. Mantener este estilo es una inversión en la calidad de sus vínculos; no obstante, recuerde que la falta de agresividad no equivale a falta de firmeza. Puede seguir defendiendo sus necesidades sin cruzar la línea de la hostilidad.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un impacto funcional ligero a moderado (50%) de sus impulsos en su vida cotidiana. Repercusiones puntuales parecen aparecer en al menos uno o dos ámbitos — calidad relacional, regularidad profesional o imagen de sí mismo — sin por ello invadirlos de forma duradera. Este perfil, reconocido en los referenciales como el DSM-5 y la CIE-11, indica que las dificultades de control empiezan a dejar huellas medibles. Ajustes dirigidos permiten generalmente contener estos efectos. Sus recursos actuales siguen siendo movilizables y constituyen un punto de apoyo importante para progresar.
El impacto funcional moderado que refleja su puntuación indica que los comportamientos impulsivos ya están dejando pequeñas huellas en su día a día, aunque sin dominar ningún ámbito de manera total. Podrían ser discusiones breves, tareas incompletas, una sensación de desorden o arrepentimientos puntuales que le restan energía. No obstante, el hecho de que este impacto no sea alto sugiere que sus recursos de afrontamiento todavía amortiguan las consecuencias.
Resulta alentador constatar que dimensiones como la agresividad y la ira explosiva se mantienen bajas, lo que probablemente limita los daños relacionales. Si ahora pone en marcha salvaguardas sencillas, es muy factible que reduzca este impacto antes de que adquiera mayor peso. Cada pequeña ganancia en el control de impulsos se traducirá en mayor tranquilidad y en una autoimagen más positiva.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Estas preguntas miden su disposición al cambio. Su puntuación indica que aún no está plenamente convencido/a de la necesidad de evolucionar — una etapa válida del proceso. La toma de conciencia siempre precede a la decisión. Su informe lo ayuda a clarificar lo que está en juego.
Encontrarse en la etapa de precontemplación significa que no percibe una necesidad urgente de modificar sus patrones actuales, y eso es perfectamente legítimo. Nadie cambia lo que no considera problemático. Dado que el impacto funcional es leve y muchas de sus puntuaciones son bajas o moderadas, es comprensible que la balanza no se incline hacia un esfuerzo activo de cambio.
Sin embargo, el simple hecho de haber realizado este test indica ya un atisbo de curiosidad, y esa curiosidad es la semilla de cualquier proceso. No necesita precipitarse. Puede simplemente quedarse con la información y dejar que repose. A veces, la conciencia tranquila de un área de mejora se va filtrando poco a poco hasta que, en el momento adecuado, surge de forma natural una disposición mayor a explorar ajustes.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Su perfil dibuja un núcleo de interacciones significativas entre varias dimensiones. La impulsividad conductual moderada, los gastos impulsivos y la dificultad para postergar la gratificación forman un triángulo que se retroalimenta: la búsqueda de placer inmediato facilita actos sin reflexión, que a menudo se concretan en compras no planificadas; a su vez, el alivio momentáneo que estas proporcionan refuerza el hábito. La irritabilidad moderada parece actuar como un telón de fondo que eleva la probabilidad de estos comportamientos, ya que un sistema nervioso sobreactivado busca vías rápidas de descarga.
Afortunadamente, sus bajos niveles de ira explosiva, agresividad e intolerancia a la frustración funcionan como contrapesos protectores que evitan que este triángulo escale hacia conflictos más graves. Emerge así un perfil en el que coexisten islas de control (colera, agresividad, alimentación) con islas de impulsividad moderada. Esta heterogeneidad puede indicar que la impulsividad no es un rasgo global sino que está ligada a contextos específicos de recompensa. Si decidiera trabajar sobre estos aspectos, fortalecer por ejemplo la postergación de la gratificación podría debilitar los otros dos vértices del triángulo, generando un círculo virtuoso.
Ahora mismo
En las próximas semanas
A largo plazo
Son hipótesis, no conclusiones. Es usted quien sabe si resuenan con su vivencia.
Marcos clínicos reconocidos aplicados a su perfil, como perspectivas complementarias para sopesar.
Esquema precoz — Insuficiente autocontrol / autodisciplina
Esquemas de Young — Fuentes: Young, Klosko & Weishaar (2003) ; Young (1990)
Impulsos y autocontrol
Modelo de fuerza del autocontrol (Baumeister)
Fuentes: Baumeister, Heatherton & Tice (1994)
Ciclo del acto impulsivo
Fuentes: Gratz & Roemer (2004)
Regulación emocional (Gross)
Fuentes: Gross (1998) ; Gross (2015)
Marcos de lectura transversales
Regulación emocional
Fuentes: Gross (1998) ; Gross (2015)
Modelo ABC de Ellis
Fuentes: Ellis (1962) ; Ellis & Harper (1975)
Autoeficacia
Fuentes: Bandura (1997) ; Bandura (1977)
Estos marcos no constituyen un diagnóstico médico.
Su perfil dibuja una arquitectura interna donde el autocontrol ocupa un lugar central. No es una rigidez, sino una regulación que en muchas áreas funciona con soltura: usted sabe contener la ira, tolerar la frustración, actuar con prudencia y mantener una relación serena con la comida. Estas capacidades no son pequeñas; son recursos que le permiten afrontar la vida cotidiana sin desbordarse. Las cifras sugieren que la dimensión que vertebra su funcionamiento es la gestión de la agresividad y la ira —ambas notablemente bajas—, como si hubiera aprendido a mantener las emociones intensas bajo una superficie tranquila. Esa contención es efectiva, pero también consume energía; los puntos de fragilidad (impulsividad conductual leve, gastos por impulso, dificultad para postergar gratificaciones, cierta irritabilidad) parecen ser las válvulas por las que esa energía acumulada se escapa en pequeñas dosis, sin llegar a erosionar su vida pero sí con un coste silencioso en forma de arrepentimientos y un impacto funcional que usted misma percibe.
Esta configuración le permite, por un lado, moverse con estabilidad: no se deja llevar por explosiones emocionales, no actúa de manera agresiva, no pone en riesgo su salud o su seguridad con conductas temerarias. La vida probablemente resulta predecible y manejable en muchos aspectos. Por otro lado, esa misma estabilidad puede volverse costosa cuando las demandas externas —laborales, familiares, sociales— se acumulan. La irritabilidad latente y la impulsividad ocasional no parecen surgir de una falta de control, sino de un exceso de control que busca pequeñas salidas. Es como si el sistema que usted ha construido para no perder los estribos necesitara, de vez en cuando, una pausa y un pequeño desahogo: un gasto no planeado, una decisión precipitada, una dificultad para esperar. El coste emocional aparece después, en forma de impacto leve y autorreproches, pero el patrón se mantiene porque, en ese instante, la acción impulsiva alivia la presión sin causar daños graves.
Resulta plausible que esta organización tenga raíces en un contexto en el que la expresión emocional no era bienvenida o resultaba arriesgada. Tal vez desde temprano descubrió que lo más seguro era mantener la calma, no mostrarse vulnerable, no enfadarse abiertamente. Ese aprendizaje, que en su momento fue adaptativo, se ha convertido en un estilo de funcionamiento automático. Ahora, a sus 36 años, con responsabilidades múltiples, ese estilo le sigue sirviendo para no perder el norte, pero al mismo tiempo deja poco espacio para identificar necesidades propias antes de que se cuelen por la puerta de atrás en forma de pequeño impulso. No se trata de un trastorno ni de una disfunción grave, sino de un equilibrio frágil pero efectivo que ha mantenido durante mucho tiempo.
Un aspecto que merece ser subrayado como recurso infravalorado es la ausencia total de agresividad, incluso cuando la irritabilidad merodea. Usted no transforma su malestar en daño hacia otros, y eso habla de una ética relacional muy sólida y de una capacidad de contención que protege sus vínculos. Además, su prudencia y su relación tranquila con la comida indican que sabe cuidar de sí misma en áreas donde otras personas naufragan. Esas fortalezas no son solo una suerte; son el resultado de una elección continuada, y constituyen un punto de apoyo excelente para cualquier cambio que decida emprender.
Si en algún momento quisiera moverse de este equilibrio, lo primero que probablemente podría moverse no es la conducta en sí, sino la conciencia del instante previo a la acción impulsiva. Esa pequeña pausa que a veces intuye antes de comprar algo no planeado, antes de actuar sin pensar, antes de interrumpir una espera con cualquier distracción inmediata. La señal concreta de que algo se está desplazando podría ser tan sutil como notar ese segundo de vacilación y, en lugar de dejarlo pasar, darle un nombre: «esto es impulso, puedo respirar tres veces antes de decidir». No se trata de eliminar el deseo ni de reprimirse más, sino de abrir un espacio para elegir en lugar de reaccionar. Esa pequeña modificación, además, no pondría en riesgo la solidez que ya tiene, sino que la reforzaría desde la libertad. Usted cuenta con todas las herramientas para dar ese paso si un día lo considera valioso, y no hay prisa: su autocontrol ya es un aliado, no un enemigo.
Un score no se vive como una cifra sino como una escena. Reconozca la suya — o descártela.
Ira explosiva
Impulsividad conductual
Intolerancia a la frustración
Irritabilidad y reactividad
Toma de riesgos y búsqueda de sensaciones
Gastos impulsivos
Impulsividad alimentaria
Postergación de la gratificación
Agresividad y pasos a la acción
Impacto funcional y arrepentimientos
Disposición al cambio
Para escribir a solas, o para llevar a un profesional.
Para ayudarle a situar este informe, estas son las referencias específicas de este test.
Recursos de apoyo
Si lo está pasando mal, no está solo/a.
Este informe favorece el autoconocimiento y no sustituye una consulta con un psicólogo o médico.
1. Me siento invadido/a por la rabia a veces.
Respuesta : Raramente
Respondió "Raramente". ¿Puede contarme más sobre cuándo le ocurre esto?
Aparece sobre todo en situaciones que me importan, cuando me siento bajo presión o emocionalmente implicada.
2. Me cuesta aceptar los contratiempos.
Respuesta : Raramente
¿Y desde cuándo lo observa?
Ha estado más presente en los últimos meses, aunque también lo reconozco de antes.
3. Me siento a flor de piel.
Respuesta : A veces
4. Me ciño a mi presupuesto.
Respuesta : A veces
5. Como sin culpa.
Respuesta : A menudo
6. La disciplina me sale de forma natural.
Respuesta : A veces
El ejemplo presentado en esta página ilustra el formato y el nivel de detalle del informe. Su análisis será diferente, porque se construirá a partir de sus propias respuestas.
Lo interesante no es solo su puntuación en cada dimensión. Su informe también busca identificar los contrastes y las interacciones entre sus resultados: un recurso fuerte que compensa una fragilidad, una dimensión que parece desempeñar un papel central, o incluso un desajuste entre varios aspectos de su funcionamiento.
Esta es la lectura personalizada que el ejemplo no puede darle.
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Su perfil no será el de Lucía. Se construirá a partir de sus propias respuestas.
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