Un balance en profundidad para comprender mejor sus puntos fuertes, sus puntos de atención y los vínculos entre las diferentes dimensiones de su perfil.
Este balance explora 12 dimensiones
Su lectura de lo que pesa · Fobias específicas · Agorafobia · Fobia social · Evitación y anticipación ansiosa · Reacciones físicas de miedo · Dependencia de las pantallas · Dependencia de las redes sociales · Dependencia afectiva · Comportamientos compulsivos · Impacto funcional · Disposición al cambio
Su informe no se limita a puntuaciones aisladas. También pone de relieve los contrastes y los vínculos entre sus resultados para ofrecer una lectura más personal de su perfil.
Hola Lucía,
Su perfil general muestra un patrón de miedo y evitación que impacta significativamente su funcionamiento cotidiano. Las dimensiones clave están la agorafobia, la evitación marcada, la dependencia de pantallas, la dependencia afectiva y el impacto funcional, todas ellas en nivel alto (60%). Esta constelación sugiere que las dificultades no son aisladas sino interconectadas: la evitación del espacio refuerza la agorafobia, la dependencia de pantallas actúa como mecanismo de huida del malestar emocional y la dependencia afectiva puede estar funcionando como un ancla que le impide explorar autonomía.
Como mujer adulta en la cuarentena temprana, estos patrones pueden estar impactando su carrera profesional, la calidad de sus relaciones y su sensación general de libertad y control sobre su vida. Sin embargo, lo alentador es que sus reacciones físicas de miedo son leves a moderadas (40%), lo que significa que el aprendizaje mediante exposición gradual es probable que funcione bien. Además, solo dos dimensiones (fobias específicas y comportamientos compulsivos) están en rango leve, lo que sugiere que el trabajo estructurado en las dimensiones altas puede generar mejoras transversales. Su edad también es una ventaja: a los 36 años tiene capacidad de cambio neuroplástico significativa y probablemente la experiencia de vida para entender que los patrones actuales merecen atención.
Resultado global
Miedos y dependencias moderadosSus respuestas sugieren miedos o conductas adictivas de intensidad moderada (50%). Si bien el conjunto del perfil no supera aún los umbrales diagnósticos definidos por los criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, ciertas dimensiones específicas — fobias situacionales, ansiedad social, usos repetitivos — podrían pesar más y merecer un trabajo dirigido. La investigación en psicología clínica indica que las intervenciones precoces, en particular los enfoques como la TCC, son especialmente eficaces en esta etapa moderada, antes de que las evitaciones o las dependencias se arraiguen más en el funcionamiento cotidiano.
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Miedos y dependencias moderados
10 dimensiones por reforzar
10 dimensiones · Informe personalizado
Abra las diferentes secciones para descubrir cómo un mismo perfil puede analizarse desde varios ángulos. Su informe personal retomará esta lógica de análisis a partir de sus propias respuestas.
Miedo intenso e irracional a objetos o situaciones concretos (animales, altura, sangre, avión, espacios cerrados…), con evitación.
Tus respuestas sugieren la presencia de una fobia específica de intensidad leve a moderada (40%). Uno o varios estímulos identificados — animales, alturas, sangre, inyecciones, espacio cerrado u otros — parecen desencadenar un miedo desproporcionado acompañado de cierta evitación, sin llegar sin embargo a paralizar tu funcionamiento global.
Según criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, este nivel corresponde a una molestia real pero aún circunscrita. La investigación en psicología clínica indica que esta etapa es especialmente favorable a una intervención precoz, antes de que las estrategias de evitación se arraiguen y amplíen la restricción.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Miedo a los lugares o situaciones de los que sería difícil escapar (multitud, transportes, colas, salir solo/a).
Tus respuestas sugieren una agorafobia de intensidad marcada (60%). Los espacios abiertos, los transportes, los lugares concurridos o las situaciones en las que salir rápidamente sería difícil parecen desencadenar una ansiedad intensa, acompañada de una evitación activa que reduce concretamente tu perímetro de vida.
Según criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, este nivel corresponde a una repercusión funcional significativa sobre los desplazamientos, la vida social y profesional. La investigación en psicología clínica confirma que la agorafobia responde particularmente bien a enfoques como la TCC con exposición gradual sistemática.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Miedo intenso a ser juzgado, observado o humillado en las situaciones sociales, con evitación de las interacciones.
Tus respuestas sugieren rasgos de ansiedad social de intensidad leve a moderada (40%). Ciertas situaciones sociales — hablar en público, encuentros con desconocidos, situaciones de evaluación o de mirada — parecen suscitar un malestar notable, una focalización de la atención en ti mismo/a y eventualmente cierta evitación.
Según criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, este perfil se sitúa en la frontera clínica y merece atención. La investigación en psicología clínica muestra que esta etapa responde muy bien a estrategias conductuales precoces, antes de que la evitación se amplíe y empobrezca la vida relacional y profesional.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Tendencia a evitar lo que da miedo y a anticipar ansiosamente las situaciones temidas, lo que mantiene los miedos.
Tus respuestas sugieren un nivel de evitación elevado (60%), lo que indica que el rodeo de las situaciones temidas se ha convertido en un mecanismo central y regular en tu día a día. En el plano clínico, una evitación en este nivel constituye un factor de mantenimiento mayor de los trastornos de ansiedad y fóbicos: cada evitación lograda alivia a corto plazo pero refuerza de forma duradera la creencia de que la situación es verdaderamente peligrosa.
Según criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, es precisamente este ciclo el que caracteriza las presentaciones fóbicas persistentes. Los enfoques como la TCC, en particular la exposición gradual, se reconocen como particularmente eficaces para interrumpir este esquema.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Manifestaciones corporales intensas del miedo: palpitaciones, sudores, temblores, sensación de ahogo o de desmayo.
Tus respuestas sugieren un nivel moderado de reacciones físicas ante el miedo (40%), lo que indica que tu cuerpo manifiesta señales de alarma perceptibles — tensiones, aceleración del ritmo cardíaco, molestia respiratoria — sin que estas alcancen aún un nivel desorganizador. En el plano clínico, estas reacciones corresponden a la activación del sistema nervioso simpático, un mecanismo normal de respuesta a la amenaza.
No obstante, la investigación en psicología clínica muestra que una sensibilidad aumentada a estas sensaciones puede alimentar progresivamente un círculo ansioso, en particular a través del temor a los propios síntomas. Una regulación activa en esta etapa sigue siendo fácilmente accesible.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Uso excesivo y difícil de controlar de las pantallas (juegos, vídeos, internet), en detrimento del sueño y de las obligaciones.
Tus respuestas sugieren una dependencia de las pantallas marcada (60%), lo que indica que el control volitivo de tu uso digital está significativamente alterado: los intentos de reducción fracasan, el uso continúa a pesar de sus consecuencias sobre el sueño, las relaciones o las obligaciones, y la desconexión genera una incomodidad notable.
En el plano clínico, este perfil se acerca a los criterios de trastorno ligado al uso de internet o de videojuegos tal como se describen en los referenciales tipo CIE-11. La investigación en psicología clínica identifica con frecuencia un papel de regulación emocional en el uso compulsivo, sirviendo la pantalla para gestionar el aburrimiento, la ansiedad o el dolor social.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Uso compulsivo de las redes sociales, necesidad de validación, comparación social y ansiedad por la desconexión.
Tus respuestas sugieren un uso de las redes sociales del que ciertos aspectos merecen atención (40%). Parecen presentes signos moderados de dependencia digital: tendencia a consultar las plataformas con frecuencia, sensibilidad a las respuestas en línea o dificultad ocasional para desconectar.
Estos elementos, sin ser clínicamente severos, corresponden a patrones que la investigación en psicología clínica asocia a una regulación emocional parcialmente externalizada. En esta etapa, ajustes conductuales dirigidos permiten por lo general prevenir una instalación más profunda de los hábitos problemáticos antes de que impacten más en la calidad de vida.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Necesidad excesiva de la presencia y la aprobación del otro, miedo al abandono y dificultad para existir solo/a.
Tus respuestas sugieren una dependencia afectiva marcada (60%), con indicadores clínicamente significativos. El perfil evocado incluye una subordinación importante de tu equilibrio emocional a la presencia y a la aprobación del otro, un miedo al abandono prominente y posiblemente comportamientos de borrado de uno mismo o de control relacional.
En referencia a criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11 y a los modelos de apego reconocidos, estos elementos corresponden a un estilo inseguro que puede generar ciclos relacionales dolorosos. Un acompañamiento terapéutico centrado en el apego y la autoestima ofrece perspectivas de evolución sólidas y documentadas.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Pérdida de control sobre un comportamiento gratificante (compras, juego, comida, sexo…) a pesar de sus consecuencias negativas.
Tus respuestas sugieren una tendencia compulsiva leve (40%), con indicadores que merecen atención sin ser clínicamente severos. Ciertos comportamientos parecen ocupar un lugar algo desproporcionado en tu día a día, en particular cuando la tensión o el malestar se intensifican.
En referencia a criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, en esta etapa se distinguen patrones de refuerzo negativo — el comportamiento alivia momentáneamente una tensión — sin constituir todavía una adicción conductual establecida. Es precisamente en este umbral donde una toma de conciencia y ajustes dirigidos presentan la mejor eficacia preventiva según la investigación en psicología clínica.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Repercusión de los miedos y las dependencias sobre el día a día, el trabajo, las relaciones, la salud y la libertad de vivir.
Tus respuestas sugieren un impacto funcional marcado (60%): tu libertad de movimiento, tus relaciones interpersonales o tu estado de salud general parecen afectados de forma notable. Según criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, este nivel de repercusión es característico de un sufrimiento clínicamente significativo que justifica una atención sostenida.
Estrategias de evitación extensas, comportamientos adictivos recurrentes o un malestar emocional persistente podrían contribuir a este cuadro. La investigación en psicología clínica muestra que este nivel de impacto responde favorablemente a intervenciones estructuradas, en particular los enfoques como la TCC, cuando se ponen en marcha sin demora.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Un patrón claro emerge en su perfil: la evitación (60%) actúa como un eje central que ampifica todas las demás dificultades. Específicamente, la evitación del espacio (agorafobia, 60%) se refuerza mutuamente con la evitación emocional (dependencia de pantallas a 60%, que permite "escaparse" del malestar). Paralelamente, la dependencia afectiva (60%) crea un círculo donde depende de otra persona para validación emocional, lo que reduce su tolerancia a la soledad y la incertidumbre, reforzando tanto la evitación de espacios ("no puedo estar lejos de esta persona") como la búsqueda compulsiva de contacto digital.
La dependencia de pantallas interactúa también con la dependencia afectiva: si las redes sociales o mensajería instantánea son su principal canal de conexión emocional, entonces están atrapadas en un bucle de refuerzo mutuo donde evitar personas reales se «compensa» con contacto digital. El impacto funcional (60%) es la consecuencia observable de estos tres ciclos entrelazados. La buena noticia es que si se interviene sobre uno de estos ejes (por ejemplo, mediante exposición gradual a espacios para reducir agorafobia), es probable que se produzcan mejoras en cascada en los otros dominios, porque son mutuamente dependientes. Este es un patrón que responde bien a intervenciones estructuradas de TCC.
Ahora mismo
En las próximas semanas
A largo plazo
Son hipótesis, no conclusiones. Es usted quien sabe si resuenan con su vivencia.
Marcos clínicos reconocidos aplicados a su perfil, como perspectivas complementarias para sopesar.
Estilo de apego — anxieux
Estado del sistema nervioso — simpático / figement dorsal alternado
Esquema de pensamiento — Catastrofismo
Esquema de pensamiento — Pensamiento dicotómico (todo-o-nada)
Esquema precoz — Vulnerabilidad al daño
Esquema precoz — Dependencia / Incompetencia
Apego — Fuentes: Bowlby (1969) ; Ainsworth et al. (1978) ; Hazan & Shaver (1987)
Distorsiones cognitivas — Fuentes: Beck (1976) ; Burns (1980)
Esquemas de Young — Fuentes: Young, Klosko & Weishaar (2003) ; Young (1990)
Teoría polivagal — Fuentes: Porges (2011) ; Dana (2018) — teoría debatida
Marcos de lectura transversales
Théorie polyvagale
Fuentes: Porges (2011) ; Dana (2018) — teoría debatida
Régulation émotionnelle
Fuentes: Gross (1998) ; Gross (2015)
Distorsions cognitives
Fuentes: Beck (1976) ; Burns (1980)
Pleine conscience
Fuentes: Kabat-Zinn (1990) ; Segal, Williams & Teasdale (2002)
Modèle ABC d’Ellis
Fuentes: Ellis (1962) ; Ellis & Harper (1975)
Sentiment d’efficacité personnelle
Fuentes: Bandura (1997) ; Bandura (1977)
Estos marcos no constituyen un diagnóstico médico.
Querida participante,
Al observar el conjunto de sus resultados, emerge una arquitectura interna que gira alrededor de un principio simple pero potente: evitar lo que parece incontrolable para buscar seguridad en lo conocido y cercano. No es un defecto, sino una estrategia que alguna vez tuvo sentido, y que hoy sostiene un delicado equilibrio entre el alivio inmediato y la pérdida de libertad. Usted puntúa de forma marcada en agorafobia (60%), evitación anticipatoria (60%) e impacto funcional (60%), lo que sugiere que su radar del peligro se ha vuelto especialmente fino para los espacios amplios, los desplazamientos o las situaciones donde la salida no es inmediata. Pero la evitación no se limita a los espacios físicos: parece haberse trasladado también a la gestión emocional, donde la dependencia afectiva (60%) y la dependencia de pantallas (60%) se convierten en dos caras de la misma moneda. La pantalla le ofrece un mundo controlable, previsible y sin sobresaltos, mientras que la conexión con personas significativas le brinda un anclaje afectivo que calma la incertidumbre. El resultado es una vida donde el malestar se aísla, pero también donde el mundo encoge. Lo interesante es que sus fobias específicas y su fobia social están en nivel leve (40%), y sus reacciones físicas de miedo apenas asoman (40%). Esto indica que su cuerpo no se desborda frente a los estímulos temidos, lo cual es una ventaja enorme: su sistema nervioso parece dispuesto a aprender nuevas asociaciones si se le expone gradualmente. Lo que pesa no es tanto la intensidad del miedo, sino el hábito de evitarlo.
Esta configuración encierra una tensión profunda. Por un lado, le facilita una cierta estabilidad: sabe qué esperar de sus pantallas, de sus vínculos estrechos, de un entorno reducido pero seguro. Por otro, le cobra un precio alto en autonomía, variedad de experiencias y sensación de agencia sobre su vida. Posiblemente se ha vuelto muy hábil en mantener la ansiedad a raya, pero a costa de renunciar a espacios que antes la nutrían, o de no explorar a qué podría enfrentarse sin desmoronarse. Además, la dependencia afectiva como “ancla” puede volverse una jaula sutil: el miedo a la soledad o al conflicto puede empujarla a permanecer en vínculos que no siempre la enriquecen, o a solicitar una confirmación constante que alivia momentáneamente pero no construye confianza propia. En el centro de esta tormenta tranquila, una intuición: su capacidad de gestionar las emociones a través de objetos externos (pantallas, otras personas) es muy alta. El desafío no es dejar de usar esos recursos, sino devolverle a su interior el timón poco a poco.
¿Para qué pudo haberse organizado este equilibrio? Nadie desarrolla estos patrones de la nada. Tal vez aprendió muy temprano que la previsibilidad de ciertos entornos y personas era la única manera de mantener la calma. Quizás en un contexto familiar o social donde la expresión emocional era incómoda o donde el peligro se combatía evitándolo, la retirada se convirtió en sinónimo de protección. Incluso pudo haber experimentado situaciones donde salir de su zona de confort tuvo consecuencias dolorosas (un episodio de pánico, una humillación, una pérdida), y su mente decidió generalizar la precaución para no repetir ese daño. La tecnología de hoy ofrece un refugio sin precedentes: sin pantallas, su vida de evitación hubiera sido mucho más costosa social y laboralmente. Las utiliza para trabajar, relacionarse y entretenerse, al punto de que la línea entre ayuda y esclavitud se desdibuja. La dependencia afectiva, por su parte, refleja quizás un anhelo muy humano de sentirse sostenida, que se intensifica en momentos de transición vital como los cuarenta, cuando el balance entre lo logrado y lo que falta puede inquietar.
En este perfil, hay un recurso que suele pasar desapercibido: la ausencia de reacciones físicas intensas. Si bien la evitación es marcada, su cuerpo no le grita a cada paso; eso significa que cuando decida acercarse a lo temido, no tendrá que batallar contra una avalancha fisiológica severa. Es como un coche con el freno puesto pero con el motor aún frío: basta con soltar el freno y acelerar suavemente. Además, el hecho de que solo dos dimensiones (fobias específicas y compulsiones) estén leves, mientras que las otras se concentran en un núcleo de evitación-dependencia, sugiere que el sistema no está rígido en todas direcciones; hay áreas donde ya se siente relativamente libre. Tiene usted semillas de valentía que quizás no reconoce porque pone el foco en lo que evita. Incluso la intensidad de su vida interior, esa que la lleva a depender emocionalmente de otros, podría reorientarse hacia el autocuidado y el autorreconocimiento.
Si tuviera que imaginar qué podría moverse primero, apostaría por la evitación anticipatoria. Es la pieza que enlaza todo: anticipa un peligro que no prueba, refuerza la agorafobia, alimenta la necesidad de pantallas y el apego ansioso. El punto de inflexión no sería un acto heroico, sino una micro-decisión: tal vez permitirse posponer solo diez minutos la consulta al móvil al despertar; o quedarse en la puerta de casa sin salir, respirando, y luego volver a entrar sin castigarse. La señal de que algo está cambiando sería cuando se sorprenda diciendo: “Hoy no lo pensé tanto antes de hacerlo”, o cuando el malestar previo sea solo un rumor y no un grito. Confíe: su perfil no es una sentencia, es un mapa con una ruta que nadie más que usted puede recorrer, al paso que elija.
Un score no se vive como una cifra sino como una escena. Reconozca la suya — o descártela.
Fobias específicas
Agorafobia
Fobia social
Evitación y anticipación ansiosa
Reacciones físicas de miedo
Dependencia de las pantallas
Dependencia de las redes sociales
Dependencia afectiva
Comportamientos compulsivos
Impacto funcional
Para escribir a solas, o para llevar a un profesional.
Para ayudarle a situar este informe, estas son las referencias específicas de este test.
Recursos de apoyo
Si lo está pasando mal, no está solo/a.
Este informe favorece el autoconocimiento y no sustituye una consulta con un psicólogo o médico.
1. Tengo miedo a las multitudes y a los lugares abarrotados.
Respuesta : A veces
Respondió "A veces". ¿Puede contarme más sobre cuándo le ocurre esto?
Aparece sobre todo en situaciones que me importan, cuando me siento bajo presión o emocionalmente implicada.
2. Tengo miedo de parecer ridículo/a.
Respuesta : Raramente
¿Y desde cuándo lo observa?
Ha estado más presente en los últimos meses, aunque también lo reconozco de antes.
3. Siento mareos o malestar.
Respuesta : Raramente
4. Me cuesta reducir mi tiempo de pantalla.
Respuesta : A veces
5. No temo perderme lo que ocurre en línea.
Respuesta : A menudo
6. Me siento vacío/a cuando estoy solo/a.
Respuesta : A veces
El ejemplo presentado en esta página ilustra el formato y el nivel de detalle del informe. Su análisis será diferente, porque se construirá a partir de sus propias respuestas.
Lo interesante no es solo su puntuación en cada dimensión. Su informe también busca identificar los contrastes y las interacciones entre sus resultados: un recurso fuerte que compensa una fragilidad, una dimensión que parece desempeñar un papel central, o incluso un desajuste entre varios aspectos de su funcionamiento.
Esta es la lectura personalizada que el ejemplo no puede darle.
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Su perfil no será el de Lucía. Se construirá a partir de sus propias respuestas.
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