Un balance en profundidad para comprender mejor sus puntos fuertes, sus puntos de atención y los vínculos entre las diferentes dimensiones de su perfil.
Este balance explora 12 dimensiones
Su lectura de esta ansiedad · Preocupación generalizada · Ansiedad social · Ataques de pánico · Ansiedad por la salud · Ansiedad de rendimiento · Síntomas físicos · Evitación y conductas de seguridad · Estrés crónico y sobrecarga · Rumiación y anticipación · Impacto funcional · Disposición al cambio
Su informe no se limita a puntuaciones aisladas. También pone de relieve los contrastes y los vínculos entre sus resultados para ofrecer una lectura más personal de su perfil.
Hola Lucía,
El análisis de su perfil revela una imagen compleja y llena de recursos. Por un lado, usted cuenta con sólidos factores protectores: su mente no se enreda en preocupaciones ni rumiaciones, enfrenta las situaciones sin evitación y mantiene la confianza bajo presión. Estos rasgos la protegen de que la ansiedad escale hacia formas más incapacitantes. Por otro lado, experimenta un estrés crónico moderado, con manifestaciones físicas leves y cierta ansiedad en contextos sociales y de salud, que ya empiezan a tener un impacto funcional ligero. Llama la atención que, a pesar de estas señales, su disposición al cambio es baja. Esto podría indicar que ha normalizado este malestar o que sus recursos le parecen suficientes por ahora —una etapa respetable. Como mujer de 36 años, es probable que esté inmersa en un momento vital de alta exigencia, donde el equilibrio entre vida profesional y personal se tensa. La buena noticia es que dispone de una base psicológica muy sólida sobre la que construir pequeños ajustes, cuando usted lo decida. Recuerde que estos resultados son hipótesis interpretativas y no sustituyen una consulta profesional; si alguna vez siente que el malestar aumenta, pedir una valoración especializada siempre es una opción válida.
Es posible que el estado de movilización simpática que usted experimenta, reflejado en esas tensiones físicas leves, esté siendo mantenido por las distorsiones cognitivas de catastrofización y lectura de pensamiento, especialmente en situaciones sociales y al interpretar señales corporales. Este cruce sugiere que la preocupación leve por la salud y la ansiedad social se potencian mutuamente a través de una hipervigilancia de las sensaciones, creando un bucle que eleva sutilmente su estrés crónico. Al aprender a observar esos pensamientos con atención plena y a cuestionarlos con el modelo ABC, usted podría empezar a calmar su sistema nervioso, aliviar las molestias físicas y redirigir esa energía hacia lo que realmente le importa, incluso desde esta etapa inicial de exploración.
Resultado global
Ansiedad moderadaSus respuestas sugieren un nivel global de ansiedad y estrés moderado (37%). Este perfil indica que ciertas dimensiones específicas —ya se trate de las cogniciones ansiosas, de la reactividad fisiológica al estrés, o del impacto sobre el sueño y la concentración— pesan más que otras sobre su equilibrio. Sin alcanzar los umbrales diagnósticos reconocidos en criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, este nivel representa un terreno sobre el cual un trabajo preventivo específico es claramente más eficaz que una espera pasiva. Un perfil moderado no trabajado tiende, según la investigación en psicología clínica, a consolidarse progresivamente.
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Ansiedad moderada
6 dimensiones por reforzar, 5 fortalezas
11 dimensiones · Informe personalizado
Abra las diferentes secciones para descubrir cómo un mismo perfil puede analizarse desde varios ángulos. Su informe personal retomará esta lógica de análisis a partir de sus propias respuestas.
Sus respuestas sugieren un nivel de preocupación generalizada muy bajo (25%), muy por debajo de los umbrales de alerta clínica establecidos por criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11. Parece percibir las preocupaciones cotidianas como manejables, sin rumiación persistente ni tensión anticipatoria invasora. Esta capacidad de tolerar la incertidumbre y de relativizar las inquietudes es un factor protector reconocido en psicología clínica. Su manera de relacionarse con las situaciones ambiguas o potencialmente estresantes parece flexible y adaptativa, lo que contribuye a preservar su equilibrio emocional a largo plazo.
Su puntuación muy baja en preocupación generalizada indica que habitualmente no se deja atrapar por ciclos de anticipación ansiosa. Esto se alinea con su baja rumia (25%) y su baja evitación (25%), lo que sugiere un patrón de afrontamiento activo que protege contra la escalada ansiosa. En el contexto de una ansiedad global moderada, esta capacidad de relativizar inquietudes es un recurso valioso que le ayuda a mantener el equilibrio, incluso cuando otras áreas (como el estrés crónico o las tensiones físicas) están más activas.
Una posible lectura —que solo usted puede validar— es que su mente se apoya en una buena tolerancia a la incertidumbre, lo que amortigua las preocupaciones cotidianas. Sin embargo, sería interesante observar si esa calma mental puede estar también al servicio de ignorar señales de tensión corporal o social, algo para lo que sería útil una mayor conexión con las sensaciones.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel de ansiedad social leve a moderado (50%), lo que indica una incomodidad perceptible en ciertas situaciones sociales sin alcanzar los umbrales diagnósticos definidos por el DSM-5 y la CIE-11. Algunos contextos —hablar en público, encuentros nuevos, situaciones de evaluación— podrían generar una aprensión o una inhibición pasajera. Mecanismos como la atención autocentrada o la anticipación negativa del juicio ajeno son frecuentes en este nivel. Estas manifestaciones siguen siendo modulables con estrategias adaptadas procedentes de enfoques reconocidos como la TCC.
Su ansiedad social leve-moderada sugiere que ciertas situaciones, como hablar en público o conocer gente nueva, activan una incomodidad que puede generar inhibición. Al observar que su evitación es baja (25%), parece que no evita estas situaciones, lo que es un factor protector que previene el refuerzo de la ansiedad. Sin embargo, la presencia de tensiones físicas moderadas (50%) y una posible autoevaluación elevada podrían estar contribuyendo a ese malestar.
Una hipótesis —para contrastar con su experiencia— es que, en esos momentos, su atención se vuelca hacia sus propias reacciones (latidos, rubor) más que hacia la interacción, aumentando la sensación de inseguridad. Dado que su perfil muestra una baja rumia y preocupación, quizás estos episodios sociales son más situacionales y no se generalizan, lo que facilita su manejo.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una ausencia de manifestaciones de pánico significativas (25%), muy por debajo de los umbrales de alerta establecidos por criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11. No parece presentar episodios de activación fisiológica intensa y repentina —palpitaciones, mareos, sensación de desrealización— ni ansiedad anticipatoria ligada al miedo a perder el control. Esta estabilidad del sistema nervioso autónomo frente a las situaciones estresantes constituye un factor importante de robustez psicológica. Su relación con la activación corporal parece serena y no amenazante.
La ausencia de ataques de pánico es coherente con su baja rumia y su baja ansiedad de rendimiento. Su sistema nervioso autónomo parece mantener una buena regulación incluso bajo estrés moderado. Esta estabilidad es un escudo contra el desarrollo de trastornos de ansiedad más severos.
Sin embargo, la presencia de síntomas físicos moderados (50%) indica que su cuerpo sí acumula tensión, por lo que podría ser beneficioso aprender a distinguir entre tensión crónica y activación súbita para intervenir antes de que se confundan. Practicar la relajación muscular progresiva de Jacobson, por ejemplo, le permitiría liberar esas tensiones sin alarmarse si algún día apareciera una sensación más intensa.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel moderado de preocupación por su salud (50%). Aparecen inquietudes puntuales, en particular ante síntomas benignos o contextos médicos, sin que invadan de forma significativa su día a día. Este perfil evoca una vigilancia ligeramente amplificada: puede tener tendencia a interpretar ciertas señales corporales de forma más negativa de lo que merecen. Según enfoques reconocidos como la TCC, este nivel de ansiedad por la salud puede estabilizarse gracias a ajustes conductuales específicos, en particular trabajando sobre las conductas de comprobación y de búsqueda de reafirmación.
Su moderada ansiedad por la salud sugiere que ocasionalmente interpreta señales corporales benignas como potencialmente amenazantes. Dado que sus síntomas físicos también son moderados (50%), es posible que exista una amplificación mutua: la tensión corporal genera sensaciones que activan la preocupación, y esta preocupación incrementa la vigilancia y la tensión.
Sin embargo, su baja rumia y baja preocupación generalizada indican que esos bucles no se cronifican fácilmente. Valdría la pena explorar —si usted lo siente así— si tiende a buscar información médica o reafirmación, y ensayar la técnica de 'exposición a la incertidumbre' de la TCC para reducir la necesidad de certeza inmediata.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una relación serena con las situaciones de rendimiento (25%). Parece abordar las evaluaciones, los retos profesionales o los contextos competitivos sin que el miedo al fracaso comprometa su soltura o sus capacidades. Este perfil evoca una buena regulación emocional frente a la incertidumbre de los resultados, y una confianza en usted suficientemente estable para sostener la acción. Según la investigación en psicología clínica, este tipo de relación con el rendimiento se asocia a una menor activación del sistema de amenaza y a una mejor tolerancia a la imperfección, dos recursos psicológicos valiosos.
Su baja ansiedad ante el rendimiento es una fortaleza psicológica reseñable. En muchas personas, el miedo al fracaso se asocia a evitación y autocrítica, pero en su caso, la confianza bajo presión se apoya en una baja evitación y una mente serena (baja rumia). Esta combinación le permite abordar retos profesionales o personales con una actitud más resolutiva y menos amenazante.
Sería interesante que capitalizara este recurso en aquellas áreas donde sí experimenta ansiedad, por ejemplo, usando la misma mentalidad en situaciones sociales: ¿cree que aplicando una 'confianza ante la presión' similar al miedo escénico podría rebajar su ansiedad social? Una técnica de reestructuración cognitiva de los pensamientos catastrofistas que aparecen en otros contextos podría ayudarle.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren manifestaciones somáticas moderadas (50%), presentes principalmente en los periodos de fuerte demanda. Tensiones musculares, respiración superficial, dolores de cabeza puntuales o trastornos digestivos leves pueden aparecer sin instalarse de forma duradera. Según los modelos psicosomáticos de referencia y los enfoques TCC, este nivel de expresión corporal del estrés es habitual y responde bien a intervenciones dirigidas a la regulación fisiológica. El cuerpo envía señales tempranas que es útil aprender a reconocer y a tratar antes de que se intensifiquen.
Sus puntuaciones indican que el estrés se manifiesta en el cuerpo con tensiones leves pero perceptibles. Esto es frecuente cuando hay una carga crónica moderada (50%) y una ansiedad social que activa el sistema nervioso. Dado que su nivel de preocupación y rumia es bajo, es probable que estas tensiones no estén alimentadas por un diálogo interno negativo, sino más bien por una acumulación de demandas sin suficiente recuperación.
Aquí, las técnicas corporales como el yoga restaurativo o la coherencia cardíaca podrían ser especialmente efectivas. Una pista: observe si hay una relación entre sus síntomas digestivos o musculares y los periodos de mayor exigencia, y use la técnica STOP (Stop, Toma una respiración, Observa, Prosigue) para desconectar brevemente.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una ausencia notable de conductas de evitación (25%) frente a las situaciones ansiógenas. En el plano clínico, esto indica que tiende a afrontar los contextos difíciles en lugar de rodearlos, lo que impide que se instale el clásico círculo vicioso —evitación → alivio temporal → refuerzo de la ansiedad—. Los enfoques reconocidos como la TCC subrayan que esta capacidad de aproximación constituye un factor protector sólido contra el desarrollo de trastornos de ansiedad estructurados. Permanecer atento a las microevitaciones discretas basta para preservar este equilibrio.
La ausencia de conductas de evitación es uno de los puntos fuertes de su perfil. Clínicamente, indica que no refuerza la ansiedad mediante la huida, lo que corta el círculo vicioso clásico de los trastornos de ansiedad. Esto es aún más destacable porque mantiene cierta ansiedad social y preocupación por la salud, pero sin evitarlas: enfrenta lo incómodo.
Sin embargo, conviene estar atenta a las microevitaciones sutiles, como evitar mirar al público al hablar, que podrían pasar desapercibidas. Mantener un registro de afrontamiento puede ayudarle a consolidar esta fortaleza. Dado que su motivación al cambio es baja, quizás no sienta la necesidad de modificar nada; en ese caso, simplemente reconocer esta capacidad como recurso para el futuro ya es valioso.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel moderado de estrés crónico (50%): una tensión de fondo está presente pero se mantiene en una zona todavía manejable en el día a día. Clínicamente, este perfil indica que los recursos disponibles compensan las exigencias, pero con un margen reducido. La investigación en psicología clínica señala que este nivel de estrés moderado, cuando se instala en el tiempo sin ajuste, tiende a evolucionar hacia una sobrecarga más severa. Ajustes específicos —en particular sobre las fuentes de estrés modificables y las estrategias de recuperación— suelen bastar en esta etapa para prevenir este agravamiento.
Su nivel moderado de estrés crónico refleja una tensión de fondo que aún maneja, pero con poco margen. Dado que otras dimensiones de ansiedad (preocupación, pánico, rendimiento) son bajas, es posible que la fuente de este estrés sea más externa (carga laboral, responsabilidades familiares) que interna. Este patrón es típico en mujeres adultas que compatibilizan múltiples roles.
La combinación de síntomas físicos moderados y un impacto funcional leve sugiere que el desgaste ya está presente. Una estrategia valiosa es la 'planificación de la recuperación': programar microdescansos de desconexión real (sin pantallas) a lo largo del día. La técnica de la respiración en 4-7-8 también puede ayudar a reducir la activación basal.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un nivel bajo de rumiaciones (25%): su mente parece capaz de procesar las preocupaciones sin detenerse en ellas de forma repetitiva e invasora. En el plano clínico, esta ausencia de pensamientos cíclicos persistentes se asocia a una mejor regulación emocional, una calidad del sueño preservada y un funcionamiento cognitivo más fluido. Los enfoques reconocidos subrayan que esta capacidad de soltar no es innata, sino que se mantiene mediante hábitos activos —atención al presente, actividades absorbentes, tolerancia a la incertidumbre— que es útil preservar conscientemente.
Su mente serena es otra fortaleza notable. El que no se enrede en pensamientos repetitivos le protege de la ansiedad y favorece un sueño de calidad. En el contexto de un estrés crónico moderado, esta baja rumia es un amortiguador importante. Parece que su estilo de procesamiento es más orientado a la acción o a la aceptación que al dar vueltas.
Para mantenerlo, podría experimentar con 'meditación de atención focalizada' en momentos de posible sobrecarga, aunque no sienta que lo necesite ahora. También es relevante que esta calma mental coexista con cierta preocupación por la salud y ansiedad social, lo que sugiere que esas ansiedades son más experienciales (sensaciones, emociones) que verbales, un dato a tener en cuenta.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un impacto funcional leve de la ansiedad y el estrés (50%), con repercusiones puntuales sobre ciertas esferas del día a día. Pueden aparecer interferencias ligeras en la calidad del sueño, la concentración o las interacciones sociales, sin desorganizar el conjunto del funcionamiento. Este perfil corresponde a lo que la investigación en psicología clínica describe como una afectación funcional subclínica: suficientemente presente para ser percibida, insuficiente para justificar un diagnóstico, pero que indica que un trabajo preventivo específico sería beneficioso antes de que los mecanismos de adaptación actuales se agoten más.
El impacto leve en su vida diaria señala que la ansiedad y el estrés ya empiezan a interferir, aunque sea de forma puntual, en áreas como el sueño o la concentración. Esto es esperable para un nivel moderado de estrés crónico y síntomas físicos.
Dado que su motivación al cambio es baja, es posible que no atribuya estas interferencias a la ansiedad, sino a la carga normal de la vida. Una hipótesis —a comprobar— es que ha normalizado un cierto nivel de malestar. Revisar con honestidad sus últimas semanas podría aclarar si está sacrificando descanso, ocio o vínculos sociales sin ser plenamente consciente.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Estas preguntas miden su disposición al cambio. Su puntuación indica que aún no está plenamente convencido/a de la necesidad de evolucionar — una etapa válida del proceso. La toma de conciencia siempre precede a la decisión. Su informe lo ayuda a clarificar lo que está en juego.
Su puntuación sugiere que se encuentra en una etapa de precontemplación: todavía no ve la necesidad de hacer cambios respecto a su ansiedad y estrés. Esto es completamente válido, especialmente porque su malestar es moderado y sus fortalezas (baja rumia, evitación, confianza) le permiten funcionar.
Quizás esta evaluación sea una oportunidad para observar desde una nueva perspectiva si hay algún coste que no había considerado. Le propongo un experimento curioso sin presión: durante dos semanas, lleve un breve registro de sus niveles de energía y tensión, sin juzgar. A veces, la conciencia surge suavemente.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Su perfil se caracteriza por una notable homogeneidad en los factores protectores: una baja preocupación, rumia, evitación y ansiedad de rendimiento se refuerzan mutuamente creando un núcleo de resiliencia. Estas dimensiones forman un círculo virtuoso que le permite procesar las demandas sin que se enquisten.
Sin embargo, las áreas con puntuación moderada —estrés crónico, síntomas físicos, ansiedad social y por la salud— también parecen interconectadas: el estrés crónico genera tensión corporal, que a su vez puede alimentar la preocupación por la salud; la ansiedad social puede incrementar el estrés en ciertos entornos. Pero el hecho de que no evite esas situaciones ni rumie excesivamente impide que se cree un círculo vicioso clásico de ansiedad. En conjunto, su perfil sugiere una persona que absorbe el estrés sin somatizarlo gravemente, pero con cierto desgaste acumulativo.
Ahora mismo
En las próximas semanas
A largo plazo
Son hipótesis, no conclusiones. Es usted quien sabe si resuenan con su vivencia.
Marcos clínicos reconocidos aplicados a su perfil, como perspectivas complementarias para sopesar.
Estado del sistema nervioso — Movilización simpática
Esquema de pensamiento — Catastrofización
Esquema de pensamiento — Lectura de pensamiento
Distorsiones cognitivas — Fuentes: Beck (1976) ; Burns (1980)
Teoría polivagal — Fuentes: Porges (2011) ; Dana (2018) — teoría debatida
Marcos de lectura transversales
Modelo ABC de Ellis
Fuentes: Ellis (1962) ; Ellis & Harper (1975)
Atención plena (Mindfulness)
Fuentes: Kabat-Zinn (1990) ; Segal, Williams & Teasdale (2002)
Estos marcos no constituyen un diagnóstico médico.
Al mirar su perfil en conjunto aparece una imagen que desconcierta por su aparente contradicción: usted no se preocupa en exceso, no da vueltas a los pensamientos, no evita situaciones que le generan malestar y además confía en su capacidad bajo presión. Sin embargo, al mismo tiempo, experimenta cierta inquietud en los encuentros sociales y en relación con su salud, una tensión física que se hace presente y una sensación de sobrecarga que ya empieza a rozar lo cotidiano. Esta combinación sugiere que el centro organizador de su experiencia es una solidez cognitiva y conductual que amortigua las señales de ansiedad, casi como un filtro de alta eficacia. No es que usted no sienta nada; es que su manera de procesar el malestar no pasa por la rumiación ni por la evitación, sino que parece transformarse directamente en una tensión más difusa y en un estrés mantenido. Lo que organiza el resto es, precisamente, esa capacidad de seguir funcionando sin que la ansiedad se convierta en un foco de pensamiento, y eso tiene un gran valor protector, pero también puede enmascarar el desgaste que se va acumulando.
La tensión interna que se dibuja aquí es de una riqueza particular. Por un lado, esta configuración le facilita enormemente la vida: usted puede sostener demandas altas, no se paraliza, no pierde tiempo en darle vueltas a las cosas y no necesita rituales discretos para calmarse. Lo que le resulta fácil es justo lo que a muchas personas les cuesta un mundo: la exposición, la acción, la decisión. Pero lo que le resulta costoso —y quizás menos visible— es escuchar las señales tempranas de su cuerpo y de su mundo afectivo, porque funcionan en un registro que usted no suele amplificar. La ansiedad social y por la salud, junto con esa tensión física perceptible, pueden ser como una luz testigo en un panel de control que usted ha aprendido a no mirar demasiado, mientras el motor sigue funcionando. Y el coste es un estrés crónico suave pero presente, que se instala como un ruido de fondo y que podría ir restando bienestar sin que usted se lo plantee abiertamente.
La historia plausible de este equilibrio es la de una persona que ha tenido que rendir, quizás en entornos donde mostrar preocupación no era una opción bien recibida o donde sencillamente no resultaba útil. A los 36 años, es probable que usted haya atravesado etapas de alta exigencia académica, laboral o familiar en las que la mejor estrategia fue silenciar la queja, seguir adelante y confiar en sus propios recursos. No es que usted se haya impuesto ser así; es más bien que esta manera de habitar la ansiedad —sin enredarse en ella— fue la que mejor funcionó y la que le devolvió, además, una imagen de sí misma como alguien resolutiva y confiable. Eso es un aprendizaje valioso, no un defecto. La baja disposición al cambio que reflejan ahora los datos no habla de terquedad, sino de un juicio interior que valora todo lo que ha conseguido gracias a ese modo de funcionar y que, legítimamente, no ve razones de peso para modificar algo que, en esencia, le ha servido para salir adelante.
Hay en este perfil una recurso subestimado que merece la pena subrayar: no es solo su capacidad de no preocuparse o de no evitar, sino la claridad mental que eso produce. Usted dispone de una mente serena y orientada a la acción, una mente que podría —cuando usted lo decida— atender de manera muy precisa aquello que hoy se manifiesta como tensión difusa. Esa misma lucidez con la que usted afronta los retos de rendimiento es la que podría, sin dramatizar, prestar atención a las pequeñas incomodidades físicas o a los momentos de inquietud social como si fueran datos que informan, no amenazas que derrumban. Porque usted cuenta con un andamiaje psicológico tan sólido que no necesita protegerse de esas señales: puede permitirse el lujo de escucharlas sin que eso signifique perder el control.
Lo que podría moverse en primer lugar no es una gran transformación, sino un cambio sutil de actitud: pasar de un “no me pasa nada grave” a un “esto que siento merece ser registrado y, tal vez, cuidado”. Ese desplazamiento sería ya un indicio de que algo se mueve. La señal concreta podría ser un momento en que usted, ante una tensión en el cuello o una aceleración leve antes de una conversación que la expone, se detenga y piense: “Hoy voy a tomarme cinco minutos para mí, simplemente porque este cuerpo me está diciendo algo”. No se trataría de declarar un problema, sino de reconocer una oportunidad de ajuste que está al alcance de su mano. Y esa pequeña acción, nacida de la misma confianza que usted ya tiene, podría inaugurar una nueva etapa sin renunciar a nada de lo que la ha traído hasta aquí.
Un score no se vive como una cifra sino como una escena. Reconozca la suya — o descártela.
Preocupación generalizada
Ansiedad social
Ataques de pánico
Ansiedad por la salud
Ansiedad de rendimiento
Síntomas físicos
Evitación y conductas de seguridad
Estrés crónico y sobrecarga
Rumiación y anticipación
Impacto funcional
Disposición al cambio
Para escribir a solas, o para llevar a un profesional.
Para ayudarle a situar este informe, estas son las referencias específicas de este test.
Recursos de apoyo
Si lo está pasando mal, no está solo/a.
Este informe favorece el autoconocimiento y no sustituye una consulta con un psicólogo o médico.
1. Me preocupo por muchas cosas, incluso menores.
Respuesta : Raramente
Respondió "Raramente". ¿Puede contarme más sobre cuándo le ocurre esto?
Aparece sobre todo en situaciones que me importan, cuando me siento bajo presión o emocionalmente implicada.
2. Una vez que empiezo, me cuesta dejar de preocuparme.
Respuesta : Raramente
¿Y desde cuándo lo observa?
Ha estado más presente en los últimos meses, aunque también lo reconozco de antes.
3. A menudo anticipo lo peor en las situaciones.
Respuesta : Raramente
4. Me preocupo por acontecimientos poco probables.
Respuesta : Raramente
5. Mi preocupación me parece desproporcionada respecto a los hechos.
Respuesta : Raramente
6. Paso mucho tiempo imaginando lo que podría salir mal.
Respuesta : Raramente
El ejemplo presentado en esta página ilustra el formato y el nivel de detalle del informe. Su análisis será diferente, porque se construirá a partir de sus propias respuestas.
Lo interesante no es solo su puntuación en cada dimensión. Su informe también busca identificar los contrastes y las interacciones entre sus resultados: un recurso fuerte que compensa una fragilidad, una dimensión que parece desempeñar un papel central, o incluso un desajuste entre varios aspectos de su funcionamiento.
Esta es la lectura personalizada que el ejemplo no puede darle.
Responda a las preguntas del balance y obtenga su informe personalizado.
Informe detallado · 12 dimensiones · Análisis personalizado
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Su perfil no será el de Lucía. Se construirá a partir de sus propias respuestas.
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