Un balance en profundidad para comprender mejor sus puntos fuertes, sus puntos de atención y los vínculos entre las diferentes dimensiones de su perfil.
Este balance explora 12 dimensiones
Su lectura de lo que más pesa · Autoestima · Confianza en uno mismo · Gestión de las emociones · Resiliencia · Motivación y valores · Equilibrio de vida · Inteligencia relacional · Asertividad · Sentido y dirección · Mentalidad de crecimiento · Disposición al cambio
Su informe no se limita a puntuaciones aisladas. También pone de relieve los contrastes y los vínculos entre sus resultados para ofrecer una lectura más personal de su perfil.
Hola Lucía,
Los resultados dibujan el retrato de una mujer de 36 años que, en este momento de su vida, percibe un desgaste en varios pilares de su desarrollo personal. Llama la atención una franja amplia de áreas que se sitúan en niveles bajos —autoestima, regulación emocional, motivación, competencias relacionales y sentido de dirección—, lo que puede estar generando una sensación de estancamiento o de rumbo difuso. Al mismo tiempo, dimensiones como la confianza, la resiliencia, la asertividad y la mentalidad de crecimiento se mantienen en una zona intermedia, lo que sugiere que usted posee recursos valiosos que aún no se han desplegado plenamente, quizás porque la carga emocional y la autocrítica les restan energía. Un patrón que emerge es el de un posible círculo en el que la baja autoestima amplifica las reacciones emocionales, estas tensionan los vínculos y la imagen personal, y la falta de un sentido claro dificulta encontrar un motivo para introducir cambios. Es importante subrayar que estos resultados no definen quién es usted; son una fotografía que puede ayudarle a identificar por dónde empezar, solo si usted lo desea. Si en algún momento siente que estas dificultades pesan demasiado, la compañía de un profesional podría ofrecerle un espacio seguro para explorar sin juicio y a su propio ritmo. Lo que sus respuestas también revelan es que hay pisos firmes en medio de la fragilidad: confíe en ellos.
Es posible que el estado de bloqueo y desconexión que usted describe (Estado dorsal) se entrelace con su esquema de imperfección y sus distorsiones de pensamiento todo o nada, llevándola a sentir la dirección vital difusa y la motivación baja como una confirmación de ese temido fracaso. Este cruce sugiere que, al empezar a cuestionar suavemente esas creencias de ser defectuosa y practicar la regulación emocional, podría ir recuperando gradualmente la conexión consigo misma y una asertividad más natural en sus relaciones. Aunque ahora se vea lejano, pequeños actos cotidianos de amabilidad hacia usted misma pueden ser el primer paso para transformar esa fragilidad en una resiliencia en construcción.
Resultado global
Recursos por consolidarSus respuestas sugieren un desarrollo personal de nivel intermedio (37%), con un conjunto de recursos interiores parcialmente activos. Dispone de verdaderas capacidades -al menos en ciertas dimensiones- pero otros ejes aparecen menos consolidados, pudiendo constituir puntos de vulnerabilidad en los períodos de estrés o de transición. Este perfil mixto, común y trabajable según la investigación en psicología clínica, indica que una inversión específica en las dimensiones más frágiles produciría un efecto palanca significativo sobre el conjunto del funcionamiento. Enfoques reconocidos como las TCC o la psicología positiva ofrecen pistas estructuradas.
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Recursos por consolidar
6 dimensiones por reforzar, 5 fortalezas
11 dimensiones · Informe personalizado
Abra las diferentes secciones para descubrir cómo un mismo perfil puede analizarse desde varios ángulos. Su informe personal retomará esta lógica de análisis a partir de sus propias respuestas.
Sus respuestas sugieren una autoestima frágil (25%), caracterizada por un diálogo interior fuertemente autocrítico y una tendencia a minimizar su propio valor. Este perfil, documentado en la investigación en psicología clínica, se manifiesta a menudo como una hipersensibilidad a la mirada de los demás, una dificultad para recibir cumplidos y una percepción negativa persistente de uno mismo, independiente de los hechos. Estos esquemas cognitivos, identificables según criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11 en varios cuadros clínicos, pueden entorpecer sus decisiones cotidianas, sus relaciones y su capacidad de proyectarse. Un acompañamiento específico suele permitir flexibilizar estas creencias limitantes.
Su puntuación en autoestima sugiere un diálogo interior particularmente severo, que puede estar influyendo de manera transversal en otras áreas evaluadas. Al contrastar este resultado con su perfil en gestión emocional —también frágil—, se perfila la posible existencia de un ciclo en el que las emociones intensas refuerzan la autocrítica y esta, a su vez, desestabiliza aún más el estado de ánimo.
A sus 36 años, es frecuente que la mirada hacia una misma se tiña de exigencias acumuladas y comparaciones sociales; sin embargo, esta hipótesis solo tiene valor si resuena con su vivencia cotidiana. Resulta esperanzador que su resiliencia y su confianza muestren cierto suelo firme, lo que indica que dispone de recursos para empezar a tratar esa voz interna con mayor distancia. Si esta lectura le hace eco, el trabajo con creencias nucleares podría ser una ruta de crecimiento a su propio ritmo.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una confianza en usted mismo en desarrollo (50%), presente en los contextos familiares pero rápidamente puesta a prueba en las situaciones nuevas, competitivas o de riesgo. Este perfil intermedio indica una dependencia todavía notable de las condiciones externas -retroalimentaciones positivas, entorno seguro- para activar sus recursos de acción. La investigación en psicología clínica subraya que la confianza contextual puede evolucionar hacia una confianza más generalizada mediante un trabajo sobre las creencias de autoeficacia y la aceptación del malestar ligado a la incertidumbre, dos palancas accesibles mediante enfoques estructurados.
Su nivel de confianza se sitúa en una zona intermedia que le permite avanzar en entornos familiares, pero que flaquea cuando el contexto se vuelve imprevisible o exigente. Esta variabilidad suele estar muy ligada a cómo se percibe a sí misma en el momento —su autoestima frágil— y a si cuenta con una brújula clara que oriente la acción —dirección y motivación, ambas bajas en su perfil—.
Dicho de otro modo, la confianza puede quedarse sin combustible cuando falta un propósito que le dé sentido al riesgo. Una lectura probable es que, a medida que fortalezca la conexión con sus valores, la confianza encuentre un anclaje más estable. Usted es quien mejor conoce esas situaciones en las que sí se siente capaz; partir de ahí es una estrategia sólida.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren dificultades significativas de regulación emocional (25%), que se manifiestan ya sea por desbordamientos emocionales frecuentes e intensos, o por una tendencia a la represión o a la evitación de los estados internos. Estos dos modos, documentados en la investigación en psicología clínica e identificables según criterios de referencia como el DSM-5 y la CIE-11, pueden alterar la calidad de las relaciones, la toma de decisiones y el bienestar general. La intensidad emocional vivida no refleja una debilidad sino la ausencia de estrategias de regulación adaptadas, que pueden adquirirse con un acompañamiento apropiado.
Las dificultades que refiere para regular sus emociones no reflejan debilidad alguna, sino la ausencia momentánea de estrategias que encajen con su forma de sentir. Al leer este dato junto a su autoestima baja y su motivación reducida, emerge un posible esquema atrapante: la emoción intensa desgasta la imagen personal y resta empuje para actuar, lo que a su vez deja menos espacio para construir herramientas de regulación.
Notará que su resiliencia moderada apunta a que ya ha salido antes de momentos complicados, lo que sugiere que la capacidad de aprender está intacta. Una hipótesis a explorar —solo si le parece válida— es que ciertos modos de evitar o de rumiar las emociones estén consumiendo energía que podría redirigir a otras vivencias más nutritivas.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una resiliencia en curso de consolidación (50%). Dispone de ciertas capacidades de recuperación, pero estas parecen insuficientemente estables o rápidas para atravesar las pruebas sin un coste emocional significativo. Este perfil intermedio, reconocido en la literatura clínica, refleja una flexibilidad psicológica parcial: existen recursos pero todavía no son plenamente accesibles bajo presión. Factores como la calidad del apoyo social percibido, la coherencia del sentido atribuido a las dificultades y la regulación emocional desempeñan un papel central en la evolución hacia una resiliencia más robusta.
Usted cuenta con una capacidad de recuperación que, si bien aún no es todo lo estable que desearía, constituye un recurso valioso en este momento de su vida. La clave está en que la resiliencia no es un rasgo fijo, sino una habilidad que se nutre de factores como el sentido que atribuimos a lo vivido y el apoyo que percibimos a nuestro alrededor.
Su baja puntuación en motivación y valores podría estar limitando precisamente esa construcción de sentido, mientras que su inteligencia relacional frágil quizás le reste la red de contención que toda resiliencia necesita. La buena noticia es que ambos aspectos se pueden entrenar, y usted ya posee el germen: ha superado pruebas, aunque fuera a costa de un alto desgaste. Explorar cómo convertir ese coste en algo más ligero puede ser el siguiente paso.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un estado motivacional significativamente bajo (25%), asociado a una dificultad para identificar o vincular sus acciones a valores personales claros. Este perfil evoca una falta de impulso, una pérdida de sentido o una desconexión entre lo que hace y lo que cuenta para usted. En psicología clínica, este estado se asocia a un riesgo aumentado de desvinculación, de procrastinación persistente o de síntomas depresivos leves a moderados según criterios de referencia como el DSM-5. Se recomienda encarecidamente una exploración específica de los valores y del sentido.
Una motivación baja y una dificultad para identificar valores personales claros suelen actuar como un velo que apaga el impulso incluso antes de empezar. A sus 36 años, es habitual que las responsabilidades cotidianas hayan ido empujando hacia un segundo plano aquello que realmente le importa, sin que apenas haya notado ese desplazamiento. Su perfil sugiere que la falta de dirección —sentido y rumbo frágiles— puede estar reforzando este estado, como si el motor careciera de un destino al que apuntar.
Dado que su confianza es parcial y su mentalidad de crecimiento también, existe la posibilidad de que algunas creencias del tipo “no sirve de nada intentarlo” estén tomando la palabra. Le invitamos a considerar este cuadro no como un defecto, sino como una invitación a reconectar con el susurro de lo que verdaderamente le mueve, por modesto que hoy le parezca.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren un equilibrio de vida inestable (50%), que tiende a degradarse durante los períodos de fuerte presión antes de restablecerse parcialmente. Este perfil intermedio refleja una gestión de la energía y del tiempo todavía insuficientemente estructurada para resistir las fluctuaciones contextuales. La investigación en psicología clínica subraya que este estado, si persiste, puede conducir a un agotamiento progresivo o a una insatisfacción crónica en los ámbitos más descuidados. Ajustes concretos en la organización del tiempo y en la postura ante los límites pueden producir mejoras significativas.
Su equilibrio vital, aunque presente, se asemeja a una superficie que se agrieta durante las épocas de mayor presión. Con una gestión emocional que pide atención y una autoestima frágil, es comprensible que en los picos de estrés los límites se diluyan y lo importante sea simplemente aguantar. Sin embargo, lo que sugieren sus resultados es que el equilibrio no es solo una cuestión de organización del tiempo, sino sobre todo de energía emocional disponible.
Cuando gran parte de esa energía se consume en la autocrítica o en el malestar relacional —inteligencia relacional limitada—, queda poco margen para lo que alimenta. Usted parece oscilar entre el esfuerzo y la recuperación; darle una forma más deliberada a esa alternancia podría convertir una dinámica desgastante en una aliada. Al fin y al cabo, a sus 36 años, ya ha acumulado suficiente experiencia para intuir dónde se le va la vida.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren que su soltura relacional presenta dificultades notables (25%). La comprensión de los estados emocionales de los demás, la construcción de vínculos duraderos y la navegación en las dinámicas sociales complejas parecen exigirle un esfuerzo significativo. En desarrollo personal, este perfil evoca lagunas en las competencias socioemocionales de base: descodificación de las señales no verbales, regulación de la distancia relacional, reciprocidad en el intercambio. Estas dificultades pueden generar un sentimiento de aislamiento o incomprensiones repetidas en sus interacciones cotidianas, tanto profesionales como personales, sin que siempre identifiques claramente su origen.
Las relaciones sociales parecen requerir de usted un esfuerzo superior al que a menudo puede sostener, y eso puede hacer que la conexión con los demás se viva como una fuente de incomprensión más que de alimento. Este panorama se entrelaza de forma muy estrecha con su autoestima frágil: si la mirada hacia una misma está cargada de crítica, resulta difícil confiar en que los otros leen nuestras intenciones con benevolencia.
A ello se suma una gestión emocional que, al ser poco regulada, puede teñir los intercambios de reacciones que luego se interpretan con dureza. No obstante, su asertividad moderada deja entrever que existe un espacio para la comunicación honesta; quizás el desafío no sea tanto la falta de herramientas como la confianza para usarlas sin temor al juicio ajeno. Pregúntese, si le resuena, si en ciertos vínculos se anticipa al rechazo antes incluso de que ocurra.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una afirmación de uno mismo en progresión (50%). Parece capaz de expresar sus necesidades o de poner sus límites en ciertas situaciones, pero contextos más cargados emocional o relacionalmente todavía fragilizan esta capacidad. En referencia a los modelos conductuales reconocidos, especialmente los enfoques de tipo TCC, este perfil ilustra una asertividad parcial: los recursos están presentes pero la activación depende del nivel de riesgo percibido, del miedo al conflicto o a la desaprobación. Experiencias pasadas de no reconocimiento o de invalidación pueden contribuir a esta variabilidad en la expresión de uno mismo.
Usted posee ya una base de asertividad que se manifiesta en los terrenos donde se siente segura, pero que se repliega cuando aparecen la mirada del otro o el temor al conflicto. Este repliegue no es extraño si lo ponemos en diálogo con una autoestima que tiende a minimizar su propio valor: ¿cómo defender un espacio que a veces una misma siente que no merece?
Además, la falta de dirección clara puede difuminar la percepción de cuáles son sus verdaderas necesidades, haciendo más complejo delimitarlas. Hay en su perfil una pista alentadora: su mentalidad de crecimiento moderada sugiere que acepta, al menos parcialmente, que las habilidades se construyen. La asertividad es también un entrenamiento, y usted ya está en el camino. Tal vez solo necesite autorizarse a practicar sin presión, empezando por lo pequeño.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren que el sentido de la dirección de vida representa un ámbito de fragilidad notable (25%). La ausencia de un rumbo claro, de valores-guía operativos o de objetivos estructurantes parece caracterizar su relación con el futuro. En referencia a los modelos reconocidos en psicología del desarrollo personal -especialmente los enfoques centrados en los valores y la terapia de aceptación y compromiso (ACT)-, este perfil puede asociarse a un sentimiento de flotación, de procrastinación crónica o de ansiedad existencial difusa. Puede reflejar un período de transición, un agotamiento o una desconexión antigua con las propias aspiraciones, que requiere una exploración en profundidad.
La sensación de rumbo difuso suele manifestarse como una niebla que no impide caminar, pero que sí borra el horizonte. Sus 36 años podrían estar suscitando preguntas legítimas sobre el sentido de lo construido y de lo que queda por andar, preguntas que no siempre encuentran una respuesta nítida.
Es muy posible que este estado de flotación esté íntimamente conectado con la baja motivación y la desconexión de los valores, formando un triángulo en el que la falta de dirección apaga el impulso y la ausencia de impulso impide buscar dirección. Observe, no obstante, que su puntuación moderada en mentalidad de crecimiento indica que no descarta la posibilidad de cambio; ese pequeño resquicio es suficiente para empezar a orientar el mapa. Si esta lectura le habla, considere que a veces el rumbo se revela caminando, no antes.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Sus respuestas sugieren una mentalidad mixta (50%), caracterizada por una alternancia entre apertura al desarrollo y creencias limitantes situacionales. Este perfil intermedio indica que reconoce globalmente el valor del esfuerzo, pero que ciertos contextos -fracaso, crítica, comparación social- reactivan esquemas más rígidos. La investigación en psicología clínica subraya que esta mentalidad es particularmente sensible a las señales del entorno y a las experiencias de validación. Enfoques reconocidos como las TCC o la atención plena pueden ayudar a estabilizar la orientación hacia el crecimiento.
Usted parece oscilar entre dos voces internas: una que cree en el poder del esfuerzo y otra que, en ciertas circunstancias, susurra que las capacidades son fijas. Esta ambivalencia es más común de lo que solemos pensar, sobre todo cuando la autoestima es frágil: un tropiezo basta para que la voz fija tome el control. Su perfil indica que en los contextos donde se siente respaldada su mentalidad se expande, pero en aquellos donde aflora la comparación o la crítica se contrae.
Dado que su motivación y su sentido de dirección son bajos, puede faltarle el combustible que habitualmente alimenta la mentalidad de crecimiento: un objetivo que merezca el riesgo de fallar. La buena noticia es que esta mentalidad se entrena con pequeños experimentos; cada vez que usted se permita aprender de un error, se estará demostrando a sí misma que el cambio es posible.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Estas preguntas miden su disposición al cambio. Su puntuación indica que aún no está plenamente convencido/a de la necesidad de evolucionar — una etapa válida del proceso. La toma de conciencia siempre precede a la decisión. Su informe lo ayuda a clarificar lo que está en juego.
El hecho de encontrarse en un momento de precontemplación —es decir, sin haber decidido aún si desea o necesita cambiar— es una etapa perfectamente legítima y frecuente. A menudo, la sola idea de transformación moviliza tanta energía que el sistema se protege permaneciendo quieto, sobre todo cuando otras dimensiones, como la motivación o el sentido de dirección, están en puntos bajos.
No obstante, que usted haya respondido a este cuestionario muestra una pequeña curiosidad, un primer movimiento que merece ser honrado sin presiones. Su resiliencia moderada y su confianza parcial son recursos que aguardan, mientras usted decide si quiere y cuándo quiere explorar nuevas maneras de estar en la vida. Confíe en su propio ritmo.
Recomendaciones y ejercicios concretos
Las dimensiones evaluadas no funcionan como compartimentos aislados, y en su perfil se aprecian varios hilos que las conectan. La autoestima frágil parece ser un factor transversal que tiñe tanto la regulación emocional como la inteligencia relacional: cuando la voz interior es crítica, las emociones se disparan con más facilidad y las interacciones se interpretan con mayor desconfianza. A su vez, la baja motivación y la falta de dirección se refuerzan mutuamente, creando un bucle en el que la ausencia de un rumbo apaga las ganas de moverse, y la inmovilidad impide encontrar ese rumbo.
Por otro lado, las áreas que aparecen en un nivel moderado —resiliencia, confianza, asertividad y mentalidad de crecimiento— forman una red de sostén que podría activarse si se introducen pequeñas experiencias que devuelvan la sensación de agencia. La disposición al cambio, al estar en fase de precontemplación, es la pieza que modera todo este engranaje: no habrá transformación hasta que usted no sienta que el equilibrio actual cuesta más que el esfuerzo de explorar otro. Quizá el primer paso sea simplemente observar estos engranajes con curiosidad, sin la presión de tener que repararlos.
Ahora mismo
En las próximas semanas
A largo plazo
Son hipótesis, no conclusiones. Es usted quien sabe si resuenan con su vivencia.
Marcos clínicos reconocidos aplicados a su perfil, como perspectivas complementarias para sopesar.
Estado del sistema nervioso — Estado dorsal (bloqueo/desconexión)
Esquema de pensamiento — Pensamiento todo o nada
Esquema de pensamiento — Catastrofización
Esquema de pensamiento — Lectura de mente
Esquema precoz — Imperfección/defectuosidad
Esquema precoz — Aislamiento social
Esquema precoz — Fracaso
Distorsiones cognitivas — Fuentes: Beck (1976) ; Burns (1980)
Esquemas de Young — Fuentes: Young, Klosko & Weishaar (2003) ; Young (1990)
Teoría polivagal — Fuentes: Porges (2011) ; Dana (2018) — teoría debatida
Marcos de lectura transversales
Distorsiones cognitivas
Fuentes: Beck (1976) ; Burns (1980)
Esquemas precoces de Young
Fuentes: Young, Klosko & Weishaar (2003) ; Young (1990)
Regulación emocional
Fuentes: Gross (1998) ; Gross (2015)
Autoeficacia
Fuentes: Bandura (1997) ; Bandura (1977)
Modelo ABC de Ellis
Fuentes: Ellis (1962) ; Ellis & Harper (1975)
Estos marcos no constituyen un diagnóstico médico.
Usted se encuentra en un momento en el que parece haber una cierta opacidad en el camino. No es que no tenga recursos; de hecho, muchos de ellos están ahí, en una zona intermedia, como si estuvieran esperando una señal para tomar forma. La autoestima, sin embargo, se percibe frágil, y esa fragilidad tiñe otras áreas: la motivación baja, la dirección difusa, la gestión emocional difícil. Como si una niebla interior le impidiera ver con claridad lo que usted ya posee. Esta configuración sugiere que la autoestima actúa como la dimensión que marca el ritmo de las demás: cuando ella se tambalea, la confianza en avanzar se encoge, las emociones se vuelven más intensas y cuesta conectar con lo que realmente le importa. No es una condena, sino una lógica interna que tiene sentido: si la base desde la que se mira no es estable, todo lo que se construye sobre ella tiembla.
La tensión que emerge es la de alguien que avanza, pero con un freno de mano puesto. Por un lado, hay áreas que indican capacidad en desarrollo: una resiliencia que empieza a construir, una asertividad que busca expresarse, una mentalidad que reconoce el cambio como posible. Es decir, usted no se ha rendido. Por otro lado, el coste se concentra en el agotamiento que produce sostener ese doble movimiento: querer crecer mientras se siente que no se es suficiente. La baja autoestima y la regulación difícil convierten cada paso en una negociación interna agotadora, donde el miedo al error o a no merecer pesa más que el impulso de avanzar. En ese tira y afloja, la energía disponible para la vida cotidiana se reduce, y lo que podría ser un equilibrio inestable se convierte en una sensación de estancamiento.
¿Cómo se aprende un equilibrio así? Es posible que esta forma de funcionar haya tenido, en algún momento, una función protectora. La autocrítica intensa, la desconfianza en las propias capacidades y la dificultad para manejar ciertas emociones suelen brotar en entornos donde la validación externa era escasa o impredecible, o donde se exigió mucho sin suficiente sostén. No se trata de buscar culpables, sino de entender que quizás esa voz interna severa fue una manera de anticiparse al juicio de otros, de controlar el entorno emocional evitando exponerse demasiado. Una dirección difusa puede ser, en ese contexto, una forma de no defraudar expectativas ajenas o propias; una motivación baja, un escudo contra la frustración de intentarlo y no llegar. Lo que un día sirvió para sobrevivir, hoy se ha convertido en una jaula que le roba la posibilidad de sentirse plena.
En medio de este paisaje, hay una riqueza que suele pasarse por alto. Esa resiliencia en construcción y esa confianza en desarrollo no son simples puntuaciones medias: revelan que usted ha atravesado cosas, que ha seguido adelante incluso cuando sentía que las fuerzas flaqueaban. La mentalidad mixta indica que, a pesar de todo, una parte de usted cree que se puede aprender, que no está todo escrito. Esa mezcla de vulnerabilidad e impulso es justamente la semilla de una transformación posible. No es alguien que se ha rendido; es alguien que, en silencio, sigue intentándolo, y eso merece un reconocimiento que quizás no se ha dado a sí misma.
Si algo pudiera empezar a moverse primero, tal vez sería aquello que ya está casi listo. La asertividad en progreso y la mentalidad de crecimiento son dos aliados discretos. Un signo concreto de movimiento podría ser un pequeño acto de fidelidad a lo que usted quiere, no a lo que teme: por ejemplo, expresar una preferencia en una situación cotidiana sin justificarla en exceso, o intentar una tarea que le llame la atención sin exigirle resultados perfectos. Ese gesto, casi imperceptible, iría recargando poco a poco una autoestima que no depende de grandes logros, sino de actos de coherencia consigo misma. No se trata de reaccionar contra toda la historia de un golpe, sino de ir tejiendo, hilo a hilo, una versión de usted que ya está presente, aunque todavía no termine de creérselo. Usted elige cuándo y cómo hacerlo, sin prisa.
Un score no se vive como una cifra sino como una escena. Reconozca la suya — o descártela.
Autoestima
Confianza en uno mismo
Gestión de las emociones
Resiliencia
Motivación y valores
Equilibrio de vida
Inteligencia relacional
Asertividad
Sentido y dirección
Mentalidad de crecimiento
Disposición al cambio
Para escribir a solas, o para llevar a un profesional.
Para ayudarle a situar este informe, estas son las referencias específicas de este test.
Recursos de apoyo
Si lo está pasando mal, no está solo/a.
Este informe favorece el autoconocimiento y no sustituye una consulta con un psicólogo o médico.
1. Tengo una buena opinión de mí mismo/a.
Respuesta : Un poco
Respondió "Un poco". ¿Puede contarme más sobre cuándo le ocurre esto?
Aparece sobre todo en situaciones que me importan, cuando me siento bajo presión o emocionalmente implicada.
2. Me acepto tal como soy, con mis cualidades y mis defectos.
Respuesta : Un poco
¿Y desde cuándo lo observa?
Ha estado más presente en los últimos meses, aunque también lo reconozco de antes.
3. Me trato con amabilidad cuando cometo un error.
Respuesta : Un poco
4. Creo en mi valía como persona.
Respuesta : Un poco
5. Me siento digno/a de ser amado/a y respetado/a.
Respuesta : Un poco
6. Reconozco mis logros sin minimizarlos.
Respuesta : Un poco
El ejemplo presentado en esta página ilustra el formato y el nivel de detalle del informe. Su análisis será diferente, porque se construirá a partir de sus propias respuestas.
Lo interesante no es solo su puntuación en cada dimensión. Su informe también busca identificar los contrastes y las interacciones entre sus resultados: un recurso fuerte que compensa una fragilidad, una dimensión que parece desempeñar un papel central, o incluso un desajuste entre varios aspectos de su funcionamiento.
Esta es la lectura personalizada que el ejemplo no puede darle.
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Su perfil no será el de Lucía. Se construirá a partir de sus propias respuestas.
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